PAQUETE ECONÓMICO 2022, UN PASO MÁS HACIA LA EQUIDAD DE GÉNERO.


PAQUETE ECONÓMICO 2022, UN PASO MÁS HACIA LA EQUIDAD DE GÉNERO.

Por Ana Sofía Jiménez Gómez, Abogada.

 

El 8 de septiembre de 2021, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó el Paquete Económico 2022 al Congreso de la Unión. Este paquete se refiere al conjunto de proyectos legislativos que presenta cada año el Poder Ejecutivo al Congreso para su discusión y aprobación en materia de política hacendaria, ingresos y egresos.

En ese sentido, el Paquete Económico 2022 se sustenta en tres pilares que buscan: (i) reducir las brechas de inequidad e impulsar el mercado de interno; (ii) detonar la convergencia, desarrollo, bienestar y empleo en el país; y (iii) mantener la solidez fiscal, simplificar el pago de impuestos y mantener la deuda en trayectoria sostenible.

Ahora bien, en el mencionado Paquete Económico, el Poder Ejecutivo presentó la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, Ley del Impuesto Especial Sobre Producción, Ley del Federal del Impuesto Sobre Automóviles Nuevos, Ley del Impuesto al Valor Agregado, Código Fiscal de la Federación, entre otros ordenamientos.

El presente artículo se centra en las modificaciones previstas para la Ley del Impuesto al Valor Agregado, concretamente en la propuesta para que los productos de gestión menstrual se sujeten a la tasa del 0% del impuesto de referencia, mediante la adición del inciso j), a la fracción I, del artículo 20-A de la referida Ley.

En efecto, tal y como se señala en la exposición de motivos, una de las funciones principales del Estado es la protección y promoción de la salud pública y “aunque el derecho es homogéneo para todos los habitantes sin distinción alguna, la realidad es que por razón de género sus necesidades en materia de salud no son iguales en todos los casos.”

En tal virtud, gravar los productos de gestión menstrual (toallas sanitarias, tampones, copas menstruales) a la tasa del 16% de IVA, significa que el impuesto tiene una incidencia económica en las mujeres por una condición biológica y natural del género femenino.

Además, se busca que más mujeres tengan acceso a los productos de gestión menstrual, ya que el IVA incrementa el costo de dichos productos y afecta en mayor medida a la población en situación de pobreza al no poder adquirirlos; y, en consecuencia, representa efectos negativos en su higiene y riesgos para la salud.

Lo anterior, tiene especial relevancia toda vez que en octubre de 2020, la Cámara de Diputados rechazó la iniciativa de gravar a tasa del 0% del Impuesto al Valor Agregado a los productos de gestión menstrual, perpetuando de esa manera la inequidad contra las mujeres que viven este proceso natural y fisiológico cada mes.

Actualmente, dichos productos están gravados a la tasa del 16%, por lo que se estima que el Fisco Federal aproximadamente recauda $3’400,000,000.00 (tres mil cuatrocientos millones de pesos 00/100 M.N.) anuales por productos de gestión menstrual; por lo que es de suponer que esa es la razón por la cual en 2020 fue rechazado el proyecto.

Al respecto, como antecedente a la equidad con relación a las necesidades en materia de salud, en marzo de 2021 el estado de Michoacán fue la primera entidad federativa que aprobó la reforma a la Ley de Educación para fomentar la educación menstrual y facilitar el acceso gratuito a los productos de gestión menstrual en las escuelas públicas, dando un paso adelante para combatir la incidencia económica de este proceso natural.

Posteriormente, en abril de 2021 el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen de “Menstruación Digna”, cuya propuesta consiste en reformar la Ley General de Educación con el fin de promover – en coordinación con las autoridades sanitarias correspondientes – la salud y gestión menstrual, con acciones tales como facilitar en instituciones educativas públicas, acceso gratuito a estos productos. Esta situación a la fecha se encuentra en discusión en el Senado de la República.

Es evidente que se están tomando las medidas legales necesarias para combatir un fenómeno biológico que tiene repercusiones económicas y de salubridad en la vida de las mujeres, y estas iniciativas son el camino correcto para atender necesidades de salud específicas para el género.

Resulta significativo que existan más de 64 millones de mujeres en edad reproductiva, que gastan entre $50 a $150 mensuales en estos productos, y que esas cantidades lleguen a representar para muchas de ellas un 5% a 7% de sus ingresos; por lo que estas políticas públicas forman parte de un conjunto de medidas que buscan generar mayores condiciones de equidad entre mujeres y hombres.

Lo anterior, máxime que se pudiera considerar que gravar los productos de gestión menstrual, resultaría en una carga impositiva que contiene algún sesgo de género, pues en el régimen de tributación actual, se otorga una tasa cero a artículos de primera necesidad tales como alimentos y medicinas.

No se debe perder de vista que el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece el derecho a un nivel adecuado de salud y bienestar, lo que se puede traducir al caso que nos ocupa, que todas las mujeres cuenten con los productos necesarios para la gestión menstrual y mantener un nivel adecuado de salud; y, las políticas que permitan que más mujeres tengan acceso a dichos productos representan un medio para garantizarlo.

En ese sentido, mantener los productos de gestión menstrual gravados a la tasa del 16% contrastaría con la necesidad de adquisición de estos productos por parte de las mujeres, y al reducir la tasa del 0%, implicaría una reducción de precio de venta, por lo que más mujeres pudieran tener acceso a ellos, y por lo tanto, a una salud digna.

En conclusión, que los productos de gestión menstrual se encuentren gravados a la tasa 0%, si bien reduciría la recaudación del Gobierno Federal, realmente representaría un paso hacia la abolición de sesgos de género en la regulación fiscal, un compromiso con la equidad entre la mujer y el hombre, favoreciendo la calidad de vida y por consecuencia el crecimiento económico del país.

 

 

 

 

 

 

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