ALGUNAS CONSIDERACIONES DEL DICTAMEN FISCAL


ALGUNAS CONSIDERACIONES DEL DICTAMEN FISCAL

Por Susana Chávez Suaste

En el ejercicio fiscal 2014, hubo una reforma importante a la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) y al Código Fiscal de la Federación (CFF); dentro de esos cambios el dictamen fiscal de estados financieros dejó de ser obligatorio, quedando solo la opción para dictaminar a las personas físicas con actividades empresariales y las personas morales que cumplieran con los requisitos establecidos en el artículo 32-A del Código Fiscal de la Federación; cuando en el ejercicio inmediato anterior cumplieran con lo siguiente:

  • Ingresos acumulables superiores a $122’813,830.00;
  • Valor de activos superiores a $97’023,720.00, o
  • Al menos 300 trabajadores hubieran prestado sus servicios en cada uno de los meses del ejercicio inmediato anterior.

Con las reformas al CFF para el ejercicio 2022, en concreto por lo que hace al artículo 32-A, segundo párrafo, regresa el dictamen obligatorio para los contribuyentes que “en el último ejercicio fiscal inmediato anterior, hayan consignado en sus declaraciones normales ingresos acumulables para efectos del impuesto sobre la renta iguales o superiores a un monto equivalente a $1,650’490,600.00, así como aquellas que al cierre del ejercicio fiscal inmediato anterior tengan acciones colocadas entre el gran público inversionista, en bolsa de valores”.

Una de las ventajas de la dictaminación de los Estados Financieros, es que para poder aplicar los beneficios de los tratados para evitar la doble tributación, conforme al artículo 4 de la LISR, además de cumplir con las disposiciones del propio tratado y disposiciones de la LISR, los contribuyentes deberán cumplir con la presentación de la información sobre la situación fiscal, obligación establecida en el artículo 32-H del CFF o en su caso, presentar el dictamen de estados financieros ya sea obligatorio o voluntario.

Otra ventaja que se tiene cuando se dictaminan los estados financieros ya sea de forma voluntaria u obligatoria, es que tanto la empresa como la autoridad fiscal, pueden depositar su confianza en que la información financiera y fiscal ha sido revisada por un tercero independiente, y que en el caso de identificar diferencias en la determinación y entero de los impuestos, contribuciones y obligaciones del contribuyente, estos serán ajustados generalmente antes de la presentación del dictamen fiscal.

Es importante mencionar que cuando se dictaminan los estados financieros, ya sea en forma voluntaria u obligatoria, conforme al artículo 76 fracción XIX; la persona moral tiene la obligación de dar a conocer en la Asamblea General Ordinaria de Accionistas siguiente a la emisión del dictamen, un reporte en el que se informe sobre el cumplimiento de las obligaciones fiscales a su cargo en el ejercicio fiscal al que corresponda el dictamen.

Revisión secuencial

Una de las facultades de comprobación de la autoridad fiscal, se encuentra regulada en el artículo 42 fracción IV del CFF, que menciona que las autoridades estarán facultadas para revisar los dictámenes formulados por contadores públicos sobre los estados financieros de los contribuyentes; y en el artículo 52-A del propio Código, se establece el orden a seguir en la revisión, considerando en primera instancia el requerimiento al contador público que haya elaborado el dictamen y posteriormente si los documentos exhibidos por el contador no fueran suficientes a juicio de las autoridades fiscales para conocer la situación fiscal del contribuyente, o si estos no se presentan dentro de los plazos que establece el código o dicha información y documentación son incompletos, las autoridades podrán a su juicio, ejercer directamente con el contribuyente sus facultades de comprobación.

Al establecer en las facultades de comprobación el “juicio” como una base para determinar si la revisión se amplía más allá de la revisión con el contador, queda el término en un abismo de indefinición, ya que la autoridad podría en todo momento argumentar que a su “juicio” la información exhibida por el contador que dictaminó los estados financieros no es suficiente y puede iniciar facultades de comprobación.

Ahora bien, en los casos en que no se deberá seguir el orden establecido y mencionado anteriormente; se incorporó el inciso m) al artículo 52-A que a la letra dice “Tratándose de los contribuyentes a que se refiere el artículo 32-A de este Código”, y aquí parecería una rueda sin fin donde nos remite a la presentación del dictamen voluntario u obligatorio, el cual tiene como revisión secuencial primero la revisión del contador y posteriormente a la empresa según las consideraciones, y luego menciona que estos contribuyentes no deberán seguir el orden de revisión. Parece que las autoridades no hicieron los ajustes a los artículos correspondientes o simplemente buscan a toda costa ejercer facultades de comprobación sin respetar la revisión secuencial. Esto es, parece que, con esta fracción, se está derogando el artículo 52-A del Código Tributario Federal.

Aun y con la falta de certeza que hay en la revisión secuencial, es importante mencionar que la dictaminación de estados financieros es un soporte para la empresa, debido a que el profesional a cargo de la auditoría se guía con normas internacionales para realizar su revisión, de igual forma da el debido cumplimiento a las leyes y normas que le aplican a cada empresa o institución; por lo que optar por dictaminar los estados financieros es más que un gasto, una inversión.

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