Gol Tributario: Coronavirus y el aspecto Fiscal.


Gol Tributario: Coronavirus y el aspecto Fiscal.

Por Lic. Juan Antonio Aguilar Cervantes.

Sin lugar a dudas, el tema actual más relevante es el relativo al COVID-19, declarado oficialmente por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia, teniendo como consecuencia el cierre de fronteras en muchos países e incluso declarando prácticamente un toque de queda en algunos otros.

El motivo de la presente columna jamás será pretender dar mi opinión a un tema tan trascendental en el ámbito sanitario, cuyos tecnicismos y recomendaciones dejo en manos de los expertos.

Acá la reflexión gira en torno a lo que nuestras autoridades fiscales pueden emprender o llevar a cabo ante tal circunstancia tan grave y excepcional, que desde luego tiene repercusiones desde el punto de vista económico, tal y como hemos sido testigos con la caída de las bolsas de muchos países y el desajuste en el tipo cambiario.

Ante este caso fortuito o de fuerza mayor, invito a las autoridades fiscales a que sean empáticas ante tal circunstancia. Al día de hoy hemos observado que algunas dependencias, ya sea del sector gubernamental (federal y/o local) o privado han cerrado sus establecimientos, para evitar contagios masivos. Incluso, hemos sido testigos de la cancelación de eventos deportivos y de espectáculos.

Sin embargo, no hemos recibido ningún comunicado especial por parte del Servicio de Administración Tributaria, en la inteligencia que estamos en el mes de marzo y el último día es el término para que las personas morales presenten su declaración anual, y en caso de haber obtenido utilidades, hagan el entero del impuesto sobre la renta.

Sería plausible que previendo una caída económica, el fisco promueva algún subsidio, reducción de impuestos, o por lo menos prórrogas y facilidades en el cumplimiento de obligaciones fiscales, hasta en tanto no regrese todo a la normalidad y se acabe el riesgo de ser contagiados por este virus.

Hay países que ante tales circunstancias ajenas a la voluntad de cualquier ser humano, generan estímulos, deducciones adicionales, promueven inversiones con atractivos fiscales, etcétera, que apoyan al empresariado y a los contribuyentes en general.

Por un lado la vida no se puede parar por completo, y por el otro no solamente tenemos derechos, sino también obligaciones; los patrones deberán seguir pagando a sus empleados, las empresas deberán seguir produciendo y prestando servicios, pero probablemente el ingreso no sea el mismo que en condiciones normales.

Esperemos que exista algún tipo de reacción de parte de nuestras autoridades hacendarias en este sentido, ya que si el consumo y la actividad económica cambia drásticamente por esta catástrofe, sea tomado en consideración por el gobierno, y en razón de que al día de hoy han sido incapaces de prestar el servicio público por antonomasia: seguridad física y jurídica; puedan responder a las necesidades de salud de todos los mexicanos e igualmente sean consecuentes con las obligaciones tributarias, tanto sustantivas como formales, dando opciones a los contribuyentes que somos los que sostenemos con nuestros impuestos a este hermoso país.

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