Gol Tributario: El SAT de nuevo en contra de los Contribuyentes Cautivos.


Gol Tributario: El SAT de nuevo en contra de los Contribuyentes Cautivos.

Por Juan Antonio Aguilar Cervantes.

Como cada inicio de sexenio, o incluso cuando hay una reforma fiscal dentro del mismo, renace la esperanza de todos los contribuyentes para que nuestro gobierno reparta de manera proporcional y equitativa las cargas tributarias, y no seamos sólo unos cuantos, los que tributemos a nuestro querido México.

Sin embargo, en la reforma fiscal de este inicio de sexenio y que entrará en vigor el 1º de enero de 2020, nos encontramos con el mismo resultado: El Gobierno insiste en tratar de matar a la gallina de los huevos de oro, y arremete contra los empresarios, que somos los que generamos empleo y riqueza en este país.

Esto es, no hay ninguna reforma que intente traer a la formalidad a los informales, o bien, alguna otra que pretenda incrementar la base de contribuyentes, o por lo menos, una que aumente la base de personas que contribuyan vía impuestos indirectos, v.gr. Impuesto al Valor Agregado, cuestión que se intentó sin éxito en sexenios anteriores.

Más allá de esto, nos encontramos con una reforma que parte de la base que los contibuyentes somos unos defraudadores en potencia, aumentando los supuestos penales en casos de omisión de contribuciones, o incluso, insertando requisitos formales sujetos al arbitrio y apreciación de la autoridad, como es el tan mencionado caso, de la compra-venta de facturas y su materialidad.

Ahora, para este 2020 entrará en vigor el artículo 5-A del Código Fiscal de la Federación, que contempla una cláusula anti-elusión, que le permite a la autoridad fiscal la recaracterización de operaciones, que a su juicio no cuenten con una razón de negocios y solo se lleven a cabo con el único propósito de obtener un beneficio fiscal. En efecto, la autoridad fiscal podrá presumir, salvo prueba en contrario, que no existe una razón de negocios, cuando el beneficio económico cuantificable razonablemente esperado, sea menor al beneficio fiscal.

Asimismo, se establecen mayores supuestos para que el fisco pueda cancelar el sello digital, y ocasione que los contribuyentes no puedan facturar. Dichas hipótesis vienen contempladas en el artículo 17-H Bis del Código Tributario Federal, en las que se incluyen a contribuyentes que compren o vendan facturas, a las que desparezcan de su domicilio fiscal, etc. Lo que llama la atención de estos supuestos, es que en la práctica nos hemos encontrado con muchos casos en los que cancelan el sello digital a las empresas, con el pretexto de que se acerquen a pagar de inmediato contribuciones, so pena de dejar de facturar. Además, me paerece ridículo que al no poder facturar, perjudica en igual forma al fisco, ya que de esa forma no se generan ingresos ni ventas, luego, no se causa Impuesto Sobre la Renta ni el Impuesto al Valor Agregado.

Por otro lado, han llovido cartas invitación, que incitan a los contribuyentes a acudir con miedo ante las autoridades, y ante las amenazas que efectúan los funcionarios de manera económica, deciden pagar contribuciones, en beneficio del fisco federal.

También hemos sido testigos del incremento en las auditorías que han estado notificando las autoridades, con el ánimo de recaudar lo más que puedan en perjuicio de los contribuyentes, que siempre hemos estado pagando, dando la cara y sosteniendo a este hermoso país en forma de una pirámide, pero al revés.

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