Gol Tributario: Tarjetas de crédito. ¿Resulta nueva su fiscalización?


Gol Tributario: Tarjetas de crédito. ¿Resulta nueva su fiscalización?

Por Juan Antonio Aguilar Cervantes.

Podemos decir sin temor a equivocarnos que está “de moda” el tema relativo a la fiscalización de las tarjetas de crédito que utilizamos las personas físicas para realizar determinados gastos, y que ha resultado de mucha preocupación por una cantidad importante de contribuyentes, e incluso fue objeto de una aclaración por parte de nuestras autoridades hacendarias.

Para responder la pregunta a la que hace referencia el título de la columna de este mes, rotundamente les comento que NO ES ASÍ.

La cuestión relativa a la fiscalización de ese medio de pago, data a nivel LEY desde 2001 que se encontraba prevista en el antigüo artículo 75 de la abrogada Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) a partir de 2001, y que vino a precisarse el 11 de diciembre de 2013 en el actual artículo 91 de la misma ley.

Desde mi punto de vista, no era necesaria la aclaración relativa a “depósitos en tarjetas de crédito” porque vienen incluidas en el concepto de “gastos”, sin embargo para que no quedara duda, la legislación lo precisó desde el año de 2013.

Esto es, desde hace 18 años, el SAT si así lo desea, puede solicitar información a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (en el ejercicio de alguna de sus facultades de comprobación) de alguna persona física (aunque ésta piense que no está dada de alta; ya que con tener una cuenta bancaria, indefectiblemente se encuentra registrada en el RFC) para analizar los gastos que ha realizado en sus tarjetas de crédito.

Si resulta que las erogaciones realizadas en un ejercicio (gastos, adquisiciones de bienes, y depósitos en cuentas bancarias, en inversiones financieras o tarjetas de crédito) superan a los ingresos declarados, pueden ser objeto del procedimiento denominado “Discrepancia Fiscal”, y si el contribuyente no aclara dicha diferencia, será considerado ingreso, en consecuencia, se le puede determinar el impuesto omitido, junto con la respectiva actualización, recargos y multas, más allá del delito que se pueda actualizar.

Ahora bien, una persona física SÍ puede hacer gastos superiores a los ingresos declarados, mientras los justifique, v.gr. si recibió un donativo de un ascendiente o descendiente en línea recta sin limitación de grado o de su cónyuge, si adquirió un préstamo (mientras dichas donaciones y préstamos sean informados en las declaraciones de los ejercicios respectivos y superen los 600 mil pesos, ya que son exentos) o bien, si tiene ahorros justificados en ejercicios anteriores.

En efecto, el hecho per-se de realizar gastos superiores a los ingresos declarados en un ejercicio no resulta ilegal, siempre y cuando encuentre justificación y exista la documentación idónea que lo avale.

Resulta importante que no nos dejemos llevar por lo que circula en redes sociales, y no compartamos información sin antes consultar a un experto, ya que nos informamos de manera incorrecta y podemos tomar decisiones totalmente equivocadas o quedarnos con una idea distorsionada de la realidad.

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